Una selección ESSENZO
Ver colecciónFue alrededor de los años 60 cuando se dejó de fabricar chocolate como siempre se había hecho: partiendo del grano de cacao. Las chocolateras pasaron a comprar la pasta ya hecha, ahorrando costes y aumentando la productividad, pero perdiendo así su personalidad, su sabor y su esencia.
Nos dimos cuenta de que la revolución debía empezar por la tradición y que para reinventar el chocolate era necesario volver a su origen: el grano de cacao.
Había que dar un paso atrás para ver las cosas con otra perspectiva. Recuperar la esencia y avanzar. Volver a la elaboración artesanal y en pequeños lotes. Volver a cuidar la materia prima y retomar el contacto directo con los productores. En definitiva, volver al chocolate que sabe a chocolate.